¿Se puede hablar de comprensión lectora antes de saber leer?

Sí. Se puede y se debe. Pero esta afirmación requiere ciertas matizaciones, derivadas tanto del concepto de lectura como del tipo de situaciones de enseñanza-aprendizaje que se desarrollan en las aulas.

Cuando hablamos de comprensión lectora en infantil y primer ciclo de primaria estamos pensando en un determinado concepto de lectura. Para situarnos, podemos recurrir al que propone Isabel Solé en el documento Ocho preguntas en torno a la lectura y ocho respuestas no tan evidentes : “leer es un proceso dialéctico entre un texto y un lector, proceso en el que éste aporta su disposición emocional y afectiva, sus propósitos, su experiencia, su conocimiento del mundo y del tema; es esa aportación, en interacción con las características y propiedades del texto –género, estructura, densidad informativa, coherencia, cohesión…- la que permite comprender, construir un significado sobre ese texto a ese lector”. Por su parte, Montserrat Fons en el artículo Despacito y buena letra dice que  “para leer hay que combinar estratégicamente procesos de bajo nivel, como descodificar o reconocer palabras, con otros de alto nivel, como emitir hipótesis, anticipar, distinguir la información relevante de la secundaria o interpretar” .

Partiendo de estos conceptos, trabajar la comprensión lectora conduce a enseñar estrategias de interpretación de textos. Actividades como ojear textos o escuchar la lectura realizada por la maestra son imprescindibles en las aulas de dos y tres años, máxime cuando sabemos que no todos los niños y niñas tienen la oportunidad de tener esa experiencia en el seno de la familia. Más adelante podemos proponer estrategias “de bajo nivel” como el reconocimiento de textos estables (buscar el nombre de un personaje conocido en una página del cuento en la que aparece repetidamente) o podemos crear situaciones de interacción con niños y niñas mayores para que los aprendices realicen una lectura con ayuda.

Siguiendo con la clasificación de Montserrat Fons, también podemos diseñar actividades ligadas a los procesos “de alto nivel”, con el fin de aprender estrategias relacionadas con la anticipación, formulación de hipótesis y verificación. La maestra puede utilizar el modelado como estrategia para enseñar a utilizar la información extratextual (portada, ilustración, personaje, título…) para formular hipótesis acerca del contenido de un texto, tanto literario como de otros géneros (noticia, receta…), y puede recurrir al diálogo y la interacción entre iguales para contrastar las hipótesis iniciales.

Podéis encontrar una gran variedad de propuestas didácticas en las numerosas publicaciones disponibles, pero no quiero perder aquí la oportunidad de llamar la atención sobre la secuencia didáctica que ha desarrollado Ana Viera en torno a la La canción tonta de García Lorca en un aula de 3 años.

Ojeando un libroPor último, me gustaría concluir esta breve reflexión recordando las palabras que escribiera Emilia Ferreiro en 1986: “Los niños intentan interpretar los diversos textos que encuentran en su entorno mucho antes de ser capaces de leer, en el sentido convencional del término”.

Txaro Franco. Asesora de infantil y primaria. B07 Getxo

6 Respuestas a “¿Se puede hablar de comprensión lectora antes de saber leer?

  1. La cuestión es, cuándo dejan los niños y las niñas de hacerse preguntas sobre el mundo que les rodea. Desde el nacimiento existe la necesidad de relacionarse con el entorno y comprenderlo. ¿Qué ocurre después, en nuestras aulas? Cuál es el clic , el mecanismo que conecta al niño y a la niña, con su aprendizaje , con el mundo, con sus intereses….?.
    Hay que explorar nuevos mecanismos, nuevas estrategias que nos ayuden a lograr este objetivo.
    Pilar Ojanguren Asesora de Infantil-Primaria.B01 Bilbao Abando.

    • Tienes toda la razón. Lo natural es que los niños y las niñas se hagan preguntas acerca del mundo que les rodea, y eso incluye el texto escrito o el sistema de escritura, como un objeto más de conocimiento que se encuentra a su alcance en mayor o menor grado, sobre todo cuando perciben que los adultos que les rodean son usuarios de la escritura y la lectura para diferentes usos y finalidades. En este caso, también contribuye a esa curiosidad la el juego simbólico que está presente en la etapa infantil, como señala Montserrat Fons en el primer apartado del documento “Leer y escribir: 10 ideas clave para los primeros pasos”: http://docentes.leer.es/files/2010/01/art_prof_ei_ep_leeryescribir10ideas_montsefons.pdf
      Por otro lado, sugieres que llega un momento en que esa curiosidad innata se va apagando y planteas qué ocurre en nuestras aulas para que así sea. Me parece un tema tan importante que he querido traer aquí la reflexión que hace Viçens Arnaiz en el artículo “El niño inventa para aprender. ¿Por qué? ¿Hasta cuándo? Aunque se trata de un documento “añejo” (1997), creo que el debate que sugiere sigue siendo relevante si de verdad queremos lograr niños y niñas competentes y, especialmente, competentes para aprender a aprender. Este es el enlace al documento:
      http://aula.grao.com/creditos/ficha_articulo.asp?id=3492

  2. Tras largas investigaciones en este campo, resulta curioso que en pleno siglo XXI sigamos debatiendo sobre la lectura y la comprensión lectora.

    Soy maestra de infantil y estoy inmersa en el proceso de aprendizaje de mis alumn@s de 3 a 6 años. Para mí, es uno de los momentos de la vida en que se realizan mayores descubrimientos y yo tengo la gran suerte de compartirlos con ell@s. ¡La adquisición de la lectura y escritura en esta etapa es emocionante! Además nos involucramos docentes y familias en este nuevo descubrimiento y les contamos cuentos, historias, leemos con ellos, y participamos de sus logros a nivel práctico y comprensivo. Pero ¿únicamente nuestra finalidad es ayudarles a descifrar el código escrito? Y si es así, cuando lo descubren y dominan ¿porqué no seguimos compartiendo esta tarea?

    Creo que tras los últimos resultados de evaluaciones diagnósticas sobre la comprensión lectora, debemos reflexionar y poner en práctica nuevas actividades en las que los alumn@s compartan con docentes y familias la lectura, para su disfrute y no como finalidad única de adquisición de conocimientos.

    Creo que en este punto, las maestras de educación Infantil lo tenemos claro: la comprensión comienza en muy temprana edad. Leemos para comprender, para compartir y para debatir con nuestros alumn@s historias, emociones, sentimientos, nuevos descubrimientos,… y no para descifrar un código.

    Deseo que este debate nos proporcione nuevas técnicas de estudio en la enseñanza para que nuestr@s almn@s sean personas con espíritu crítico en el futuro. ¡¡¡Está en nuestras manos!!

    • Gracias por compartir tu experiencia. Se percibe en tus palabras la ilusión por acompañar a los más pequeños en su proceso de desarrollo y aprendizaje y la voluntad de involucrar a las familias en ese proceso. Dos factores fundamentales para lograr que los niños y las niñas se sientan motivados para explorar el mundo que les rodea, para lograr que quieran aprender, aunque a veces el objeto de aprendizaje sea tan complejo como el “sistema de escritura”.

  3. Rosa Mª Martínez Canal

    He tenido la oportunidad de leer tu entrada y me parece que en pocas palabras has sabido recoger el planteamiento que sobre el tema compartimos una gran mayoría de profesionales responsables de las aulas de Educación Infantil.
    Las tareas que en esta etapa podemos desarrollar con nuestros alumnos y alumnas son vitales para conseguir una mayor y mejor comprensión lectora, sin olvidar el gusto y el disfrute con la lectura , además de la ayuda que nos proporcionan en un adecuado aprendizaje sobre el tratamiento de la información.
    La estrategia del “modelado” orientada a desarrollar las competencias de “aprender a aprender” y la de “autonomía e iniciativa personal” me parece una gran idea para rescatar y verbalizar, pues estoy segura de que, aunque algunas veces, la mayoría la hemos usado de manera intuitiva merece un trabajo sistemático y programado para poder ver los resultados.

    • Efectivamente, el modelado no es una novedad y menos en la educación infantil, pues se utiliza para enseñar numerosas destrezas, como atarse los botones de la bata, hacer la lazada de los zapatos, utilizar los pinceles… pero también para lograr el aprendizaje de conductas sociales (Bandura). En este sentido, las prácticas sociales relacionadas con la lectura y la escritura, en tanto en cuanto conductas humanas que los niños y niñas imitan de forma espontánea (juego simbólico), han de incorporarse a las aulas antes de que puedan leer convencionalmente porque de ese modo aprenderán “cosas” acerca de la lengua escrita tan “fácilmente” como aprenden a utilizar la cuchara a base de ver a los adultos, especialmente si la escuela es casi el único “contexto alfabetizador” (Marta Soler y Ana Teberobsky: Contextos de alfabetización inicial, Barcelona, Horsori, 2003) Para finalizar, confieso que he “rescatado” el concepto de modelado gracia a la formación “Enseñar y aprender a aprender: metacognición” impartida recientemente por Carles Monereo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s